Un E-mail para Christine

Lectora: Para sacar provecho (ya me entiendes) a este cuento, siéntate, relájate y déjame que te llame Christine, si no te importa. No vayas a tocarte todavía... Disfruta


Hola Christine,

Me gusta como suena eso de mails eróticos. Es lo que andaba buscando, pero hay mucha gente rara en la red y lo cierto es que mis experiencias no han sido muy buenas. 

En fin. Yo lo único que busco es participar en tus fantasías y dejar que tú participes en las mías. Escribirte algo que pueda inspirarte a hacer algo con esas manos y recibir algo que pueda inspirarme a mí a hacer lo mismo. 

Lo cierto es que mis experiencias con mujeres son limitadas pero mis fantasías no tienen límite. Sólo tengo que imaginar que tú vas a leer lo que voy a escribir a continuación para sentir cómo empiezo a mojarme. Porque es que me estoy mojando ya Christine. Sólo con pensar que tú estás leyendo lo que escribo y que tú quizás también te empieces a mojar cuando leas más. Vamos a hacer un trato. Yo voy a esperar todo lo que pueda sin tocarme. Haz tú lo mismo. A mí me gusta esperar hasta que vaya a explotar y luego tocarme, muy muy lentamente. Parar si lo siento venir. Aguantar un rato más y luego tocarme otra vez, suave, suavemente, hacer resbalar mis dedos sólo por fuera, aguantar todo lo que puedo sin meterme los dedos, ni ningún objeto dentro. Parar otra vez si lo siento venir. Rozarme con el pico de algún mueble en lugar de tocarme directamente. Parar otra vez. ¿Te puedes creer que ya me siento el flujo? Tengo las bragas mojaditas ya. 

Estoy en el trabajo, Christine. Es lo malo. Delante de la mesa de ordenador. Podría entrar alguien en cualquier momento. Tampoco sería la primera vez que me masturbo en el trabajo. Hay formas de hacerlo para que nadie se dé cuenta. Lo malo es que lo que se me está ocurriendo requiere un poco más de movimiento. Cuando me pongo así (y me pasa todo el tiempo), no puedo evitar ver todos los objetos como juguetes sexuales.
¿Cómo podría utilizar cada una de las cosas que hay en mi mesa de trabajo para darme placer? ¿Tú recuerdas esos bolígrafos gordos de cuatro colores que utilizábamos en el colegio? Con esos empecé yo, hace mucho tiempo ya (creo que me masturbé por primera vez con doce años). Al principio me los metía dentro del coño y me los movía mientras me acariciaba el clítoris, y luego me lo frotaba, todo resbaladizo, mojado, gustosísimo. Luego descubrí que meterse la puntita de esos bolígrafos por ese otro agujero que al principio nunca asocias con el sexo, pero que luego te das cuenta que también tiene algo que ver, eso, que meterse la puntita de un bolígrafo por el culito y frotarse el clítoris hinchado a la vez daba un gustito también muy interesante. Joder, Christine, cómo me estoy poniendo. Yo creo que ya tengo hasta la falda mojada. Espera, que me voy a levantar la falda para que esté sentada directamente sobre la silla. Ay. Está fría. Me encanta en contraste de temperaturas. Yo estoy ardiendo y la silla fría. Me siento el clítoris hinchado. Me apetece tanto tocarme para sentirme el flujo. Para sentir lo caliente que estoy, para luego chuparme el dedo. ¿Tú cómo estás? Me encantaría tocarme a mí misma para poder imaginar que te estoy tocando a ti, que este coño que tengo es el tuyo, y que si lo rozo eres tú la que se va a poner chorreando. 

Tengo que estar resbaladiza, pero de verdad. He cruzado las piernas y me estoy apretando como bien puedo. Me siento las bragas mojadas. Me están sudando los muslos. ¿Puedo rozarte, aunque sea por fuera de las bragas? 

Espera, a ver... Christine, me encanta que chorrees como yo. ¿Lo sientes? Tengo la mano por detrás y te estoy rozando la entrada del coño, Christine. Qué difícil es escribir con una sola mano. Pero nadie se da cuenta. 

Christine, quiero meterte un dedo, sólo un dedo, quiero ver cómo estás por dentro. ¿Cómo tienes los pezones, Christine? Los míos están duros como piedras, tan duros que casi me duelen. Tócatelos Christine. Joder, ves cómo se te ponen duros. Deja que te los chupe. Me encanta... Te voy a meter un dedo Christine, no aguanto más... Madre mía, Christine, ¿siempre te pones tan mojada? Es que resbalas tanto, que no puedo evitar metertelo hasta el fondo. Qué suave estás, Christine, qué suave estás. Cómo me gustaría chuparte, lamerte, comerte. ¿Sientes mi dedo? Yo sí que te siento por dentro y me encanta. Yo creo que si te meto otro dedo vas a disfrutar más. ¿Tú qué crees? Espera que los muevo un poquito...

Te los saco, que si no esto va demasiado rápido. Pero me encanta cómo resbalas, cuando te los saco. A ver cómo tienes el culito. ¿Lo sientes, como también está lubricado? No sé si te gusta, pero a mi me encanta jugar con ese agujero también. Si te gusta, podemos jugar con él la próxima vez. Espera, he tenido una idea... 

Ya. He ido al cuarto de baño, Christine, y me he metido un bolígrafo (no tan gordo como los del colegio, pero lo suficiente como para darme placer). Y aquí estoy sentada en la silla del trabajo, con un boli metido entre las piernas. Me estoy moviendo y me lo siento.

Christine, tengo unas ganas de correrme, y de que te corras tú. ¿Tú te estás tocando? ¿Te has metido algo? Cuéntame qué estás haciendo, Christine. Joder, cómo me pone que estés haciendo esto conmigo. Imagina que te chupo ahora el coño. Te lo estoy chupando, he cogido el clítoris y estoy jugando con él con mi lengua. Te lo estoy chupando como si fuese una gominola. Qué bueno está, Christine, qué rica estás. Te he metido los dedos y los estoy moviendo dentro tuya también. Espera, que me los quiero chupar. ¿Por qué no dijiste que sabías tan bien? Sigo con el boli dentro. Me he puesto de pie, y me estoy rozando con el brazo de la silla, Christine, no lo puedo remediar. Voy a explotar de verdad. Me estoy rozando la entrada del culo, con el boli dentro del coño, y me estoy tocando el clítoris con la mano con la que no te estoy escribiendo. Christine, ¿qué estás haciendo tú? Tócate los pezones Christine, que me gusta que estén erectos... Joder, Christine. Me apetece correrme ya. 

Pero me voy a esperar un rato. Porque me gusta más así. Espera tú también, Christine.

Me encantaría que me contases lo que te gustaría que te hiciese. Todo lo que siempre has pensado pero no te has atrevido a decirle a nadie. Dímelo, para que pueda ayudar en lo que sea posible. Joder, estoy tan mojada que se me sale el boli. Espera. ya. ¿Sabes lo que me apetece a mí que me hagas tú? Me encantaría que me tocases, suavemente, que me rozases la entrada del coño, que jugases antes de entrar, y que luego entrases, con un dedo, luego con dos. Que los sacases, que me pasases el dedo por la entrada del culo, que jugases allí también. Y luego que me metiéses dos dedos, uno en cada sitio. Hasta el fondo. Que los sacases y los metieses, sacar y meter. Que bajases y me chupases el coño, que sientiéses mi flujo en tus labios, en tu cara, que no sacases ninguno de los dos dedos. O que los sacases justo hasta la entrada y los volvieses a meter una y otra vez sin parar, lentamente mientras me chupas el coño. Estoy chorreando por todas partes, Christine. 

Me he vuelto a levantar y me estoy rozando con el brazo de la silla de nuevo. Estoy tan excitada y cachonda que con el más leve roce, me corro. Pero, como sabes me gusta esperar y eso voy a hacer. Antes, me cambio el bolígrafo de lugar. Parece que produzco vaselina natural. No me hace falta, cuando me pongo así se me abre todo, se me escurre todo. Estoy sentada sobre el brazo de la silla. Me levanto un poco y se me sale el bolígrafo hasta la entrada del culito y me vuelvo a sentar. Tengo que estar coloradísima. Como entre alguien ahora, creo que no podría disimular. 

Me siento el latido del corazón en el coño. No puedo más. Vamos a hacerlo a la vez. Yo te toco a tí y tú me tocas a mí. Suave. Suave. Abre las piernas. Deja que corra mis dedos por tu clítoris, muy por encima. ¿Te apetece que te meta algo? ¿Por donde? A mí frotame ya, Christine. Frótame, y frótate. Con los dos dedos dentro, uno en el coño y otro en el culo. Frótame. Frótate. Chúpate los dedos. Soy yo. Frótate. Córrete. Yo estoy a punto. Mueve los dedos en mi interior. Frota, frótame el coño, el clítoris, Christine. Frótatelo. Me voy a correr, me voy a correr....Me he corrido ya cariño. 
¿Y tú? 

Hasta la próxima, que espero que sea muy pronto. 

Alexia


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